Día  8

El Hijo es el eterno sustentador

y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder …

Hebreos 1:3c

Todo el inmenso universo junto a sus imponentes constelaciones y astros que se mueven sin causar un caos, son mantenidos por un poder único y por una persona única –el Hijo de Dios. El participio modal presente activo sigue concertando con el sujeto Hijo, con el aspecto de sus obras portentosas y singulares. No solo se menciona lo que es como la realidad visible de Dios, sino se añade lo que hace como el mismo Dios, «y quien sustenta»(Lit. y sosteniendo). La raíz verbal tiene el significado de «hacer que continúe en un estado o condición, sostener»[1]. Solo Él mantiene en un estado inalterado absolutamente todas las cosas, eso incluye su creación, su universo y sus leyes implícitas (Colosenses 1.17). El mundo creado no se rige por las «leyes de la naturaleza», de modo que se prescinde de la continua superintendencia del Hijo. La naturaleza creada no es omnipotente, no se sostiene sola. Este sostener presente y continuo y llevando hacia adelante hasta su fin de todas las cosas creadas, fue atribuido por los escritores judíos a Dios y no así a su creación[2]. De modo que todo lo creado depende del poder soberano y sustentador del Hijo. Lo que nos lleva en consecuencia afirmar que «el Hijo no es un Atlas que sostiene el peso muerto del mundo. Más bien, expresa que sostener incluye movimiento, progreso, hacia un fin.[3]

¿Cómo lo hace?  ¿Cómo lo sostiene? Por medio de dos elementos divinos que conciernen a su naturaleza sempiterna y todopoderosa.

Por Su palabra

No se puede dejar de contar con esta obra poderosa del Hijo, Él es por quien el mundo/universo fue hecho, y también es el mismo que sostiene el universo. Lo hace «por la palabra de su poder», el sustantivo «la palabra» es de medios, es decir, expresa que el único medio por el cual sostiene toda su creación cósmica es por su declaración divina –su voz. Esto implica que la palabra del Hijo de Dios no solo genera, sino que sostiene y dirige todas las cosas a su fin determinado.

Por Su poder

Ese gran movimiento sustentador de todas las cosas es respaldado por la realidad «de su poder», el sustantivo es un genitivo cualitativo que expresa esa característica ontológica de la esencia del Hijo. Es decir, el Hijo es la fuente y la agencia de todo poder sobrenatural que se manifiesta sobre la realidad de su creación al sostenerlo continuamente. Es la palabra en la que se expresa el poder esencial del Hijo, con cuyo poder él mismo está cargado. La expresión del Hijo, por la que el mundo es sostenido en su unidad y conducido al cumplimiento de sus fines, es paralela a la palabra creadora de Dios en el relato de la creación.[4]

PAUSA/PIENSA/PÓSTRATE

·      Cada macro-movimiento del universo y cada micro-movimiento de la creación se sostiene por la voz del Hijo.

·      Su palabra es omnipotente al igual que su deidad, y por todo lugar un día emite palabra a otro día sosteniendo los cielos.

·      El Hijo por el poder de su palabra preserva a sus ovejas hasta la consumación de la redención final. 

Oración

¡Dios todopoderoso! Con el poder de tu palabra el mundo creaste y con el mismo poder sostienes cada detalle de tu creación y también mi propia vida. Por lo cual, te agradezco por sostenerme en todo momento y en toda circunstancia. Aumenta mi fe en aprender a descansar en tu control soberano y sustentador. ¡Amén!


[1] “φέρω “, BDAG, 1052.

[2] Westcott, 13.

[3] Ibid., 13-14.

[4] Lange, 27.

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