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vaya buscando en su biblia lucas
15 y ahora vamos a ver de otro personaje de la biblia que pues
no es una persona real pero es una persona de una parábola que
es el hijo pródigo es una persona ficticia verdad no es una persona
real esta persona que vamos a estudiar Pero al estar en la Biblia, Jesús
nos ha enseñado algo a través de la vida de esta persona, que
Él cuenta esta historia. Por eso, ahí en Lucas 15, dice
el versículo 11, síganme con su vista, dice, también dijo,
un hombre tenía dos hijos. Y el menor de ellos dijo a su
padre, Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde,
y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo
todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí
desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo
hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y
comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los
ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda
para que apacentase cerdos, y deseaba llenar su vientre de las algarrobas
que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí dijo,
¿Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de
pan y yo aquí perezco de hambre? Me levantaré e iré a mi padre
y le diré, padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy
digno de ser llamado tu hijo. Hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose vino a su padre
y cuando aún estaba lejos lo vio su padre y fue movido a misericordia
y corrió y se echó sobre su cuello y le besó. Y el hijo le dijo,
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno
de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos,
sacad el mejor vestido y vestidle, y poned un anillo en su mano
y calzado en sus pies, y traed el becerro gordo y matadlo, y
comamos y hagamos fiesta. Porque este mi hijo muerto era,
y ha revivido. Se había perdido y es hallado,
y comenzaron a rebosejarse. Y su hijo mayor estaba en el
campo, y cuando vino y llegó cerca de la casa, oyó la música
y las danzas. Y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. Él le dijo, tu hermano ha venido
y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haber recibido
bueno y sano. Entonces se enojó y no quería
entrar. Salió, por tanto, su padre y le rogaba que entrase.
Mas él, respondiendo, Le dijo, dijo al padre, he aquí tantos
años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás y nunca me
has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino
éste, tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho
matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo, Hijo, tú
siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era
necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, era
muerto y ha revivido, se había perdido y es hallado. Oremos,
Señor, gracias por su palabra. Abra nuestro entendimiento para
comprenderla. ayúdenos señor tome el control de esta enseñanza
en el nombre de Jesús se lo pido amén muy bien ahora vamos a ver
la vida verdad vamos a ver la vida de el hijo pródigo aunque
hay varios personajes en esta historia en esta parábola pero
vamos a centrarnos en el hijo pródigo entonces nuestra lección
se basa en esta persona El hijo pródigo es aquel joven
que está mencionado aquí en la parábola, pero viene a enseñarnos
una gran diferencia entre la ley y la gracia, entre la fe
y las obras. Esta historia, hermanos, aunque
vamos a darle una aplicación ahorita, pero realmente Jesús
está enseñando esto y otras parábolas que no estamos estudiando aquí.
para hacerles saber a los fariseos y a los pecadores la diferencia
que hay entre uno y otro. Por eso vamos a ver primero las
representaciones de nuestro personaje. Aquí en esta historia hay dos
hijos, el mayor y el menor. La Biblia no menciona nombres.
Ahora, el mayor Era una persona malhumorada, una persona reservada. Dice en el versículo 25. Y su hijo mayor estaba en el
campo. Y cuando vino y llegó cerca de la casa, oyó la música
y las danzas. Y llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era aquello. Él le dijo, tu hermano ha venido
y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberle recibido
bueno y sano. Entonces, ¿qué hizo este hijo? Se enojó. No es una cualidad
muy buena, tanto para uno como para el otro. en lugar de alegrarse
de que su hermano que se había perdido ha vuelto a casa, se
enoja. El otro personaje que es el que
estamos viendo es el hijo menor, que es más inquieto, más vago,
más sin freno, mundano, una persona que no respeta la autoridad,
ese es el hijo pródigo. Dice en el versículo 12, y el
menor de ellos dijo a su padre, padre, dame la parte de los bienes
que me corresponde, y les repartió los bienes. Ahora, esa herencia
lo que le tocaba a él no era el tiempo de que él lo tuviera. Generalmente, cuando muere el
padre es cuando la herencia se reparte. No fue el caso aquí. Por alguna razón, el padre accede
a repartir los bienes a cada uno de ellos. Ahora, el hijo
mayor representa el legalismo de los escribas y los fariseos.
Y el hijo menor representa al publicano y a los pecadores,
sin ley y sin Dios, pero que arrepentido vuelve y es perdonado. Ahora, ¿por qué representa esta
parábola a estos dos grupos? Dice en el capítulo 15, versículo
1, Dice la Biblia, se acercaban
a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle. y los fariseos y los escribas
murmuraban. Dos actitudes diferentes. Una
es de murmuración y la otra es de escuchar, de oír. Los que
menciona que están escuchando a Jesús son publicanos y son
pecadores. Son personas que para un fariseo
son personas de bajo nivel espiritual. Son personas que no merecen el
cielo, son personas que no merecen bendición, son pecadores, murmuraban,
versículo 2 dice, y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo,
éste a los pecadores recibe y con ellos come. Mira con quien se
está juntando Jesús, mira a quien recibe. Si Jesús fuera una persona
honorable, no aceptaría a los publicanos, no aceptaría a los
pecadores. Es más, si Jesús fuera quien
dice ser, estaría con nosotros los fariseos y los escribas. Entonces, como Jesús sabe todas
las cosas, en el versículo 3 dice, Entonces, Él les refirió esta
parábola diciendo, y comienza con la parábola de la oveja perdida,
y con la parábola de la moneda perdida, y después con la parábola
del hijo pródigo, que es el que estamos estudiando en esta ocasión. De manera que cuando Jesús está
ilustrando esta historia es para hacerles ver a los escribas y
a los fariseos la actitud que están teniendo que representa
al hijo mayor. y está mirando o está tratando
de animar y enseñarle a los publicanos y a los pecadores como ellos
aunque han fallado y se han apartado de Dios ellos si se acercan arrepentidos
a él pueden ser perdonados y eso aplica a cualquier persona hoy
día hay personas que se creen muy religiosas y que no necesitan
perdón de Dios eso no significa que no necesiten perdón de Dios
y hay personas tan pecadoras, tan sucias que no se sienten
dignos del perdón de Dios. Pero esta historia lo que ilustra
es más bien la diferencia que hay entre el legalismo y lo que
es la gracia de Dios. Ahora, la ley tuvo su propósito
y sigue teniendo su propósito, pero la gracia de Dios es la
que ha venido a través de Jesucristo. A través de Cristo ha venido
una bendición mayor porque la ley no puede salvar a nadie,
pero Cristo puede salvar a todos los pecadores. Ahora, vamos a
ver el carácter de nuestro personaje. Para empezar, ahí estamos en
Lucas 15, en el versículo 12, dice, Y el menor de ellos dijo
a su padre, Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde,
y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo
todo el hijo menor, se fue lejos. Abandonó su casa. Abandonó a
su padre. Abandonó a su familia. Una persona
que no tiene educación, que no tiene respeto. Es una persona
que está cansado, tal vez, de obedecer a su padre. El otro
hijo, cuando se entera que su hermano ha regresado a casa,
se molesta porque él dice, yo te he servido muchos años y nunca
me has dado nada para comer con mis amigos. Él está tratando
de decirle, padre, tú eres injusto conmigo porque a mí no me premias
y yo sí estoy haciendo lo correcto. Y el otro que se fue a malgastar
tus bienes, a él sí lo premias, haces una fiesta. Ahora, esa
era la actitud de los judíos, de los fariseos, de los escribas,
que estaban juzgando que Jesucristo sí aceptaba a los pecadores y
no a los que se creían religiosos. Es más, a los que se creían religiosos,
Jesucristo les decía de una manera muy directa, escribas y fariseos
hipócritas. Porque aunque aparentas ser como
un sepulcro blanqueado, por dentro estás lleno de huesos. Esa es
la actitud que Jesús está haciendo resaltar aquí de los escribas
y fariseos. Pero también está dándoles esperanza
a los publicanos y pecadores. No importa qué tan lejos hayas
estado de Dios, siempre Él está listo para recibirnos. Esa es
la historia que Jesús está tratando de contar. Porque nadie ha podido
cumplir la ley. El único hombre que ha sido capaz
de cumplir toda la ley fue Cristo Jesús. Fuera de él, ningún hombre
ha cumplido la ley. Ningún hombre ha sido capaz de
cumplir al pie de la letra todo lo que el Antiguo Testamento
ha enseñado. Solamente la Biblia explica que
la ley era aquel con el cual íbamos a acercarnos al Mesías.
Era nuestro hallo para acercarnos, pero Cuando Cristo vino, ha abierto
la puerta, como dice ahí en Juan 1.12. A los suyos, ¿verdad? Dice la Biblia, a los suyos vino,
pero a los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que traen
en su nombre. Esa es, en pocas palabras, la
historia que está ilustrando aquí. Es una historia donde él
no está muy contento con la actitud de los escribas y fariseos, pero
él está animando a los pecadores a acercarse y escucharles de
cerca. El carácter de este muchacho
tenía un alto concepto de sí mismo. Ansiaba derrochar lo que
no le había costado. Era un pecador desenfrenado.
Era una persona que no le importaba la opinión de los demás. Ahora,
querido hermano, siempre que predicamos sobre esta parábola,
A veces usamos al hijo pródigo como aquel cristiano que se ha
apartado de Dios y tal vez podríamos aplicarlo de esa manera, porque
a veces pensamos nosotros que porque estamos bien, no nos hace
falta nada, podemos seguir así sin Dios, o podemos apartarnos
de Dios. Ahora, este muchacho se le olvidó
una cosa muy importante. Una cosa es tener riquezas y
otra cosa es tener entradas. Son dos cosas muy diferentes.
Una cosa es tener riquezas y otra cosa es tener entradas de riquezas.
Si yo tengo un millón de dólares pero no tengo entrada de dinero,
ese millón de dólares se va a ir reduciendo, no va a ir aumentando.
¿Si ven la diferencia? Cuando tengo una entrada de dinero,
yo puedo ahorrar y aumentar mi riqueza. Este hijo pródigo pide
su parte de la herencia y no invierte. Él no está pensando
en el futuro, él está pensando en el presente, él está pensando
en el placer, está pensando en vivir el momento y él se está
gastando el dinero y no está entrando dinero. Esa es una de
las maneras más erróneas de pensar de nosotros los cristianos. Mira,
una de las razones por las cuales el Señor nos ha enseñado a no
dejar de congregarnos es porque cada vez que nos congregamos
Estamos entrando riqueza. Está entrando riqueza en nuestra
vida. Un cristiano que se aparta de Dios, tarde o temprano se
le acabará el gozo, se le acabará la paz, se le acabará todas aquellas
cosas buenas que Dios ha traído a su vida. Un cristiano que se
ha ido de la iglesia, que se ha apartado de Dios, no creo
yo que sea un hombre de oración. No creo yo que Dios esté muy
contento con él. No creo yo que Dios esté bendiciendo
su vida. Al contrario, tú puedes ver la
historia como el padre de este muchacho simplemente dejó que
su hijo se fuera para que él pudiera darse cuenta de que necesitaba
estar con el padre. Ahora, el padre que menciona aquí en
esta historia Recuerda que es una ilustración para enseñarle
a los escribas y fariseos, para enseñarle también a los pecadores.
Y el padre de esta historia representa a Dios, quien es el único que
puede perdonar pecados. Es el único que está dispuesto
a recibir a cualquier hombre por más sucio y pecador que esté.
Él es el único que tiene misericordia para perdonar. Los fariseos y
los escribas no tienen esa misericordia. Ellos rechazaban a los pecadores.
Ellos criticaban a Jesús por juntarse con ellos. Si nosotros
tenemos esa actitud de escribas y fariseos, vamos a ser personas
que nos sentimos tan puros, tan santos, que nadie se puede acercar
a nosotros. Queridos hermanos, si tenemos
esa actitud, vamos a ser reprendidos por Dios. Porque lo único que
caracteriza a las personas así es la hipocresía. Porque el que
dice que no tiene pecado es mentiroso, dice la Biblia. Sin embargo,
podemos relacionarnos o podemos, de una manera, identificarnos
con los pecadores. Porque el que dice que no tiene
pecado es mentiroso. El que encubre sus pecados no
prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Esa es la actitud que debemos tener. Como aquella vez que Jesús
mencionó de un hombre, un hombre fariseo que estaba orando y diciendo
lo bueno que él era. y se comparaba con el publicano
y decía gracias que no soy como el publicano pero aquel publicano
ni siquiera alzaba sus ojos al cielo sino que decía Señor sé
propicio a mí que soy pecador son dos actitudes diferentes
y hoy día debemos nosotros identificar inmediatamente qué actitud estamos
teniendo somos como el hijo pródigo somos como aquel publicano, aquel
fariseo, como el hijo mayor, como quién somos, cómo estamos
actuando o cómo estamos viviendo. Ese es un carácter que tenía
este muchacho, él no se preocupaba por los demás, qué es lo que
los demás pensaban, simplemente él quería vivir su propia vida. Eso no significa, hermanos, que
yo puedo hacer lo que yo quiera sin recibir consecuencias. Tú
puedes decidir qué hacer con tu vida, pero tú no puedes decidir
las consecuencias. Y esa es la parte que Satanás
oculta del pecado. Siempre nos hace ver que no pasa
nada. Eso fue lo que le dijo la serpiente a Eva. No moriréis. ¿Verdad? No te preocupes. No
pasa nada. Si desobedeces a Dios, no te va a pasar nada. Porque,
es más, vas a ser como Dios. Y la mujer fue engañada. y el
hombre fue engañado por esa trampa de Satanás y hoy día sigue siendo
la misma trampa Satanás nos va a atentar con el pecado y nos
va a hacer creer que no pasa nada que podemos vivir nuestra
vida como queramos sin consecuencias pero eso es imposible porque
todo lo que el hombre sembrara eso también cegará y la paga
del pecado es muerte son cosas que no podemos negar porque son
cosas que están establecidas son leyes de Dios como está establecido
para el hombre que muera una sola vez y después de esto el
juicio. Nadie puede escapar de ese juicio y nadie puede escapar
de la muerte a menos que seamos aquellos de los que vamos a ser
arrebatados. Pero este hijo se fue con mucho
dinero, con muchas metas, con muchas ideas, se fue con muchos
amigos. ¿Quién no puede tener muchos
amigos si tiene dinero? ¿Verdad? Y aquellos que tienen
mucho dinero van a tener muchos amigos y la Biblia misma lo dice
en Proverbios, que los pobres aún son abandonados por sus propios
hermanos. Pero este hijo pródigo no pensó
en las consecuencias y eso es el problema que tenemos a veces. Actuamos de cierta manera sin
pensar las consecuencias. Ahora, Dios no puede ser burlado.
No podemos actuar en contra de Dios y ser librados. Por eso
esta historia nos está ilustrando muchas cosas. ahora las consecuencias
de la conducta de este personaje del hijo pródigo dice el versículo
14 dice la biblia y cuando todo
lo hubo malgastado vino una gran hambre en aquella provincia y
comenzó a qué a faltarle ahora no es coincidencia hermanos que
exactamente Cuando se le acabó el dinero, vino el hambre. Jesucristo
está enseñando esta historia, es una historia suya de su imaginación,
y nos está enseñando cómo funciona muchas veces la vida. Y a veces
exactamente cuando se le acabó el dinero, comenzó el hambre. Ahora, hubiera sido diferente
si él sigue siendo rico y comienza el hambre. Podemos decir, tengo
dinero, que suba la gasolina, tengo dinero, que suba la comida,
tengo dinero. Una persona que tiene dinero
puede confiarse de que con su dinero puede solventar el hambre. Pero una persona que no tiene
dinero, ¿cómo le va a hacer con el hambre? Mira querido hermano,
cuando estamos con Dios, cuando estamos cerca de Dios, cuando
estamos viviendo por fe, cuando estamos caminando con Dios, no
nos va a hacer falta de ningún bien. Eso es lo que dice la Biblia. Dios bendice al que le sigue,
al que cree en él. Ahora, Dios bendice y prospera
a todos aquellos que le obedecen y que siguen sus mandamientos.
Dios bendice y Dios cuida la vida de sus hijos. Ahora, Pero no es el mismo trato de
Dios cuando nos hemos apartado de él. Ahora, ¿Dios nos ama?
Siempre nos ama, estemos bien o estemos mal. Somos sus hijos,
estemos bien o estemos mal, siempre y cuando seamos sus hijos. Pero
no te engañes de que puedes vivir en pecado y aún así ser bendecido
por Dios. Esta historia nos ilustra algo
muy interesante. Cuando el muchacho decide apartarse de Dios, Dios
le concede, o en este caso, el Padre le concede irse. Dios no
te obliga a seguirle. Dios no te obliga a obedecerle.
Dios no te obliga a ser obediente. Él está esperando que de nuestra
voluntad, de nuestro corazón, lo hagamos. Por eso, el día que
nosotros decidimos apartarnos de Dios, Él simplemente nos deja,
para que nos demos cuenta que lejos de Dios nos va a faltar.
Quizás muchas personas no les va a faltar las riquezas materiales,
porque Satanás también ofrece riquezas materiales. Porque el
mundo también ofrece muchas riquezas, muchos placeres. Pero lo más
importante es que cuando tú estabas cerca de Dios, no te faltaba
el gozo, no te faltaba la paz, no te faltaba todas las riquezas
que tenemos en el cielo. Él dijo, pedí y se os dará. ¿Qué
cosas? Todo lo que está en el cielo es nuestro. A él le ha
placido darnos el reino a los que creemos. Somos sus hijos,
y el que no escatimone a su propio hijo, ¿cómo no nos dará juntamente
con él todas las cosas? Pero mira, cuando nos apartamos
de él, nos va a faltar todo eso. Allá vamos a darnos cuenta de
que nunca debimos apartarnos del Padre. Nunca debimos dejar
de orar. Nunca debimos dejar de leer nuestras
Biblias. Nunca debimos hacer tantas cosas
que antes sí hacíamos con Dios. Nunca debimos dejar de caminar
con Dios. Este muchacho, ahora las circunstancias han cambiado.
Y déjame decirte una cosa, hermano. Las circunstancias siempre van
a cambiar. Lo que ahorita aparentemente esté mal, quizás mañana va a
estar bien. Quizás como naturalmente viene
una tormenta o un huracán y vemos peligros y tal vez tengamos temores
de perder lo que tenemos por el huracán, pero una vez que
pasa el huracán o pasa la tormenta, ya es otra circunstancia. Ya es diferente el ambiente.
No es lo mismo estar enfermo a estar sanando. Las circunstancias
cambian. Ahora, el dinero se le acabó.
Los amigos lo dejaron. El hambre lo comenzó a azotar. El pecado, su propio pecado,
lo alcanzó. Mira hermanos, es mejor que nos
vaya mal estando cerca de Dios que lejos de Dios. Ahora, ¿nos
puede ir mal estando cerca de Dios? quizás no mal en el sentido
de algo malo, algo que nos daña, pero tenemos el ejemplo de Job,
un hombre que tenía un corazón para Dios, un hombre recto, temeroso
de Dios y apartado de mal, mas sin embargo perdió su riqueza,
perdió su familia y perdió a sus hijos, perdió su riqueza, perdió
su salud, perdió sus amigos, pero nunca perdió la fe porque
era un hombre que caminaba con Dios. No es lo mismo padecer
hambre, no es lo mismo padecer enfermedad, no es lo mismo ser
quebrantado caminando con Dios que estando lejos de Dios. El mal, estando cerca de Dios,
que nos llega a nosotros, ya sea una enfermedad, ya sea una
tragedia, una necesidad, si yo estoy caminando con Dios y tengo
estas cosas conmigo, que para mí humanamente son malas, yo
debo entender que es un plan de Dios. Pero si estoy lejos
de Dios y me están sucediendo cosas malas, no es un plan de
Dios, son consecuencias de mi pecado. Job era un hombre temeroso de
Dios y perdió todo lo que tenía. Humanamente él se sintió devastado,
inclusive hasta maldijo el día que nació. ¿Quién no se sentiría
así con tantas pérdidas? Pero siempre retuvo su fe, siempre
retuvo su confianza en Dios. Por eso no es lo mismo, hermanos,
estar padeciendo, caminando con Dios, que padeciendo lejos de
Dios. Cada quien decide dónde estar.
Este hijo pródigo decidió agarrar todas sus riquezas y apartarse
de su padre. El otro hijo decidió quedarse
porque la vida dice que les repartió a los dos los bienes. El otro
recibió también su parte, pero él decidió quedarse. Quizás era
más centrado, tenía más cabeza para pensar, sin embargo, su
actitud no era mucho mejor que la del otro. ¿Cuál es la actitud que estamos
teniendo? Lo que también resalta el Señor
Jesús en esta historia es el arrepentimiento de este muchacho.
Dice en el versículo 17, y volviendo en sí, dijo, ¿cuántos jornaleros
en casa de mi padre tienen abundancia de pan y yo aquí perezco de hambre? Cuando estaba en casa, hermanos,
este muchacho No solamente su padre le repartió los bienes
que le correspondían, sino que también, como le dijo el padre
a su otro hijo mayor, todo lo que es mío es tuyo. De manera
que todo lo que le pertenece a este hombre, le pertenece a
sus hijos. Y tal vez este hombre, mientras
está en casa, él puede ver a los jornaleros como trabajadores,
como alguien inferior, como alguien que trabaja para mí, alguien
que es pobre, por eso es jornalero. Pero ahora que está lejos de
Dios, lejos de su padre, ¿ahora cómo ve a los jornaleros? Tienen
abundancia de pan. Si él se compara con los jornaleros,
estando en casa de su padre, él tiene abundancia y los jornaleros
están en pobreza. Pero lejos de su padre, ahora
él hace la comparación y los jornaleros tienen abundancia
de pan. Y él está pereciendo de hambre. ¿Dónde quisiéramos estar? Quisieramos
estar en el lugar donde hay abundancia de pan. La Biblia dice que no
solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios. La palabra de Dios es lo que
alimenta nuestras almas. Y cuando nosotros decidimos apartarnos
de Dios, Esa es la necesidad que vamos a tener. El pan que
alimenta nuestras almas. Pero cuando estamos cerca de
Dios, no hace falta el pan. Siempre hay pan fresco. Como
allá en el tabernáculo, cada semana tenían que poner un pan,
¿verdad? Y el pan siempre debía ser cambiado. Era un pan nuevo que ponían,
el pan de la proposición. El pan que alimentaba a los sacerdotes. Ese pan, quien representa a nuestro
Señor Jesucristo, ese pan que descendió del cielo para alimentar
las almas de los hombres. Mientras caminamos con Dios,
no tenemos necesidad de ese pan. Como dijo Cristo, el que come
mi carne, el que come de ese pan, no tendrá hambre jamás.
Ahora, aunque en esa ocasión él mencionó acerca de la salvación,
pero también es cierto que si tú y yo no estamos leyendo nuestras
Biblias, vamos a carecer de este pan. Aunque tenemos el pan del
cielo en nuestros corazones, Pero no tenemos este pan que
alimenta nuestras almas. La palabra de Dios es importante
para alimentar nuestras almas. Aunque en esta historia es un
pan físico, es un pan que alimenta el vientre, pero este es el pan
que alimenta nuestras almas. Y muchos cristianos que están
viviendo lejos de Dios carecen de este pan. Están alimentados
de otras cosas. Es más, este hombre, para que
te des una idea de lo que Jesús está enseñando, deseaba comer
comida de puercos. Para un judío era abominable
comer un puerco. Ahora imagínate comer la comida
de un puerco. Hasta ahí es donde puede llegar
un hombre con su pecado, hasta lo más vil y más menospreciado,
hasta lo más bajo. Pero recuerda, en el versículo
17 dice, y volviendo en sí. Esto nos da a entender que este
muchacho se fue sin pensar. Pero ahora que realmente está
enfrentando estos problemas, estas necesidades, ahora sí las
circunstancias lo pusieron en su lugar. Y muchas veces Dios
hace esto con nosotros. Él permite que enfrentemos las
consecuencias de nuestros pecados para darnos cuenta, como en este
caso, para entrar en sí. Porque a veces pensamos o no
pensamos lo que hacemos. Pero aquí, este muchacho está
reconociendo lo que ha cometido. Está reconociendo la abundancia
que hay en casa. En versículo 18 dice, me levantaré
e iré a mi padre y le diré, padre, he pecado contra el cielo y contra
ti. Aquí, hermanos, aunque es una
historia ficticia, Este muchacho dice, he pecado con mi papá y
he pecado contra Dios. Pero esta es una historia que
ilustra algo más que físico, sino algo espiritual. Por lo
tanto, no solamente pecamos con Dios, pero también pecamos con
los hombres. Por ejemplo, honra a tu padre
y a tu madre, dice la Biblia. Si yo no los honro, yo estoy
pecando contra ellos y estoy pecando contra Dios. Estoy dañándoles
a ellos y entre otros mandamientos que podríamos poner de ejemplo.
Pero aquí, hermanos, este muchacho lo importante es que reconoció.
Ahora, tristemente, ¿hasta dónde tenemos que llegar para reconocer
nuestros pecados? A veces juzgamos los pecados
chicos y grandes. Es que no he pecado tanto como
otros. Es que lo que hice no está tan
mal. O es que lo que hice no es considerando
lo que otros han hecho. Y ese es el problema, hermanos,
que nosotros juzgamos el pecado de acuerdo a lo que nosotros
creemos que es malo. Pero la Biblia juzga el pecado
de acuerdo a lo que Dios cree que es malo. Y el pecado, hermanos,
por más pequeño que sea o por más grande que sea, tienen el
mismo resultado. La paga del pecado es muerte.
Las consecuencias ahí sí podríamos decir que varían dependiendo
del pecado. En la ley de Moisés, por ejemplo,
se mencionan algunos casos de heridas, de golpes, de muertes,
y era juzgado de acuerdo a la gravedad de lo que habían cometido.
Si una persona, por ejemplo, se le encargaba a un animal y
moría bajo su cargo, él tenía que reponer. En otros casos,
si una mujer embarazada era golpeada o era dañada por otro hombre,
y moría el niño y moría la mujer, tenía que morir la otra persona. Y había tantos juicios que variaban
mucho las consecuencias que recibían. Pero el efecto del pecado sigue
siendo el mismo. Una persona sin Cristo, si pecó
un solo pecado o pecó mil pecados, el juicio es el mismo. Quizás la gravedad en el juicio
de Cristo, quizás va a ser juzgado menos que otros, pero igual va
a ir al infierno. Por haber pecado menos, no te
libra del infierno. Lo único que puede librar del
infierno es la sangre de Cristo, que limpia de todo pecado. Ahora
hermanos, este muchacho recordó la abundancia que hay en casa. Este muchacho recordó a su padre.
Este muchacho recordó que Dios es bueno. Este muchacho encontró
que su padre lo estaba esperando. Este muchacho encontró que su
padre aún lo amaba. Este muchacho encontró que su
padre lo perdonaba. Este también encontró que su
padre lo restablecía. y en el versículo 24 dice porque
este mi hijo muerto era y ha revivido se había perdido y es
hallado y comenzaron a regocijarse este muchacho también encontró
que su padre se alegraba eso es lo que podemos aprender
de Dios lo que podemos aprender del hijo pródigo es simplemente
que se apartó de Dios pero volvió a Dios arrepentido Pero lo que
podemos aprender de Dios en esta parábola es que Él nunca nos
echa fuera. Él siempre está listo para recibirnos
con los brazos abiertos. Él siempre está listo para quitar
nuestro pecado, nuestra inmundicia y vestirnos de ropas de santidad.
Él siempre está listo para alegrarse con nosotros. Hermano, no sabe
cuánta alegría hay cuando los pecadores se arrepienten. Cuánta
alegría hay en el cielo. Ahora imagínate cuánta alegría
hay en el corazón de Dios cuando una alma es salvada. ¿Cuánta
alegría hay en el corazón de Dios cuando uno de sus hijos
reconoce que se ha apartado de él y decide regresar arrepentido? Eso es lo que podemos nosotros
ver aquí. Y quiero terminar con un ejemplo de todo lo que está
pasando aquí en el Antiguo Testamento. Busca Zacarías, capítulo 3. El
libro de Zacarías, capítulo 3. Una de las acciones del padre
en la historia del hijo pródigo es que no juzgó a su hijo. Recuerda que el hijo le dijo
a su padre, padre he pecado contra ti. Pero el padre está dispuesto
a perdonarlo. Por eso dice la Biblia que si
nosotros confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonarnos. Él siempre está listo. El problema
es que nosotros no siempre estamos listos para confesar. Dice aquí
en Zacarías, capítulo 3, dice el versículo 1. Me mostró al
sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová,
y Satanás estaba a su mano derecha, ¿para qué? Para acusarle. Aquí está el sumo sacerdote Josué. Esta es una visión. y está este
hombre parado delante de Dios y a su derecha dice la Biblia
a su izquierda está el ángel de Jehová él está parado ahí
y Satanás está a su mano derecha para acusarle si recuerdas cuando
en la historia de Job que dice la Biblia que los hijos de Dios
se presentaron delante de Dios entre ellos también Satanás y
Dios le preguntó a Satanás de dónde vienes o qué has hecho
y él dijo vengo de rodear la tierra y andar por ella Ahora, Dios le dijo a Satanás, ¿has
considerado a mi siervo Job? Y Satanás le responde a Dios,
¿cómo Dios lo ha bendecido? Yo no puedo tocarle porque tú
lo has bendecido, porque tú estás con él. Y a todo lo que hace,
tú bendices. Y Dios le da permiso de tocarle.
Ahora, eso que Dios está enseñando aquí sucede todos los días. Y quizás tú y yo no estamos delante
de Dios físicamente, pero Satanás sí está delante de Dios acusándonos. Cada vez que tú cometes pecado,
Satanás va y te acusa con Dios. El propósito de Satanás es causarle
ira a Dios para que te castigue de tal manera que te destruya.
¿Pero sabes quién está a un lado de él? Para defendernos. Dice la Biblia, hijitos míos,
estas cosas os escribo a vosotros para que no peguéis. Y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo
el justo. Ahí está Satanás acusándonos
y ahí está Jesucristo defendiéndonos como nuestro abogado. Y aquí
está esa escena. Está Josué delante de Dios. Está el ángel de Jehová, quien
es Jesucristo en el Antiguo Testamento. Y está Satanás a su mano derecha.
Versículo 2. Y dijo Jehová a Satanás. Jehová,
te reprenda, oh Satanás. Jehová, que ha escogido a Jerusalén,
te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado
del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras
viles y estaba delante del ángel. Mira hermano, cuando tú y yo
estamos en pecado, esto es lo que representa. Estamos sucios,
nuestras vestiduras están viles. Como el hijo pródigo, cuando
volvió con su padre, su padre mandó que se le quitase esa ropa
y se le pusiese ropas de gala. Eso es lo que sucede hermano,
cuando tú y yo estamos viviendo en pecado, nuestra ropa está
sucia. Delante de Dios estamos sucios
y Satanás lo sabe y nos acusa. Pero cuando tú y yo confesamos
nuestros pecados, dice la Biblia que Él es fiel y justo para limpiarnos
de toda inmundicia. Cristo nos quita la ropa sucia,
nos quita esa vida de pecado y nos pone ropas limpias. Dice
el versículo 4, y habló el ángel, y habló Cristo, por decirlo así,
y mandó a los que estaban delante de él, diciendo, quitarle esas
vestiduras viles. Y a él le dijo, mira que he quitado
de ti tu pecado, y te he hecho vestir paz de gala. Aunque físicamente no sucede
eso, cuando tú confiesas tus pecados, Tu ropa sigue estando
ahí, pero espiritualmente, tu ropa ha cambiado. Dios ha quitado
tu pecado, Dios ha quitado esa ropa sucia y ha puesto ropa limpia. Pero como seguimos en este mundo,
seguimos pecando. Por eso la Biblia dice, estas
cosas os he escrito a vosotros para que no pequéis. Entre más
nos alimentemos de la palabra de Dios, más lejos del pecado
vamos a estar. Pero si alguno hubiera pecado,
porque es la posibilidad, si alguno hubiera pecado, recuerda
que tenemos un abogado en el cielo, que es Jesucristo. Y tú
no debes preocuparte de ir condenado al infierno, porque una vez que
hemos sido salvos, una vez que hemos confesado nuestros pecados
y hemos recibido a Cristo en nuestro corazón, somos hijos
de Dios para siempre. Mas sin embargo, nuestras ropas
se ensucian. Nuestro testimonio, nuestra vida se ensucia por el
pecado, pero siempre podemos volver al Padre y pedir perdón.
Y siempre podemos ir y ser perdonados y ser vestidos nuevamente de
vestiduras de gala. Un día, un día vamos a ir al
cielo y allá se nos quitará por siempre esta vestidura Seremos
transformados a la imagen suya y un día podremos ahora sí estar
libres del pecado por toda la eternidad. Todos los que ya están
con Cristo, ya están disfrutando de eso. Nosotros seguimos aquí
ensuciándonos de pecado. Por eso seguimos aquí buscando
a Dios, buscando su palabra, porque necesitamos a Dios. Nadie
puede vivir sin Dios y vivir feliz. Pero todos aquellos que
confían en él, dice la Biblia, serán bendecidos. Bienaventurado
el hombre que confía en Dios. Porque Dios, mira, vamos a buscar
ahí y terminamos con este pasaje. Salmo capítulo 1. Dice la Biblia. Salmo capítulo 1 dice, bienaventurado
el varón que no anduvo en consejo de malos. ni estuvo en camino
de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado,
sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley
medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto
a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja
no cae, y todo lo que hace prosperará. No así los malos, que son como
el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los
malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos,
porque Jehová conoce el camino de los justos, mas la senda de
los malos perecerá. Yo te animo, si tú no tienes
a Cristo en tu corazón, si alguien que esté escuchando ahí la transmisión
no tiene a Cristo en su corazón, el Padre te está esperando con
los brazos abiertos. Y el quiere perdonar tus pecados
y limpiarte de toda maldad. Y quiere hacerte su hijo. Porque
dice la Biblia, todo aquel que cree en él, no será avergonzado.
Pero necesitas creer en él. Vamos a orar. Padre, gracias,
te damos. Gracias, Señor, porque podemos tener el perdón de nuestros
pecados. Podemos ser restaurados, Señor,
de la vida que hemos llevado. Perdona, Señor, las veces que
nos hemos apartado de usted. Porque a veces, aunque estamos
en la iglesia, vivimos espiritualmente lejos de usted. Como su pueblo,
de labios le honraba, pero su corazón estaba lejos de usted.
Quizás aquí hay personas que están así, y tú lo sabes. Ayúdanos
a volver. Haznos entrar en sí. Haznos reconocer nuestra maldad,
para que podamos volver al Padre. y restaurar esa relación. Ayúdanos,
Señor, y gracias por su palabra, por sus promesas, y gracias,
Señor, por su amor. En el nombre de Jesús. Amén.
Aprendiendo del hijo pródigo
Series Personajes Bíblicos
| Sermon ID | 8132054144951 |
| Duration | 45:16 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Luke 15:11-32; Zechariah 3:1-5 |
| Language | Spanish |
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