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Mateo capítulo cinco verso veintisiete oísteis que fue dicho no cometerás
adulterio pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer
para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón Por tanto,
si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. pues mejor te es que se pierda
uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión
de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda
uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno. oremos. Señor y Dios, Padre,
ahora rogamos que tu Espíritu Santo continúe manifestándose
en gracia, en poder y en gloria delante de nosotros para edificarnos
y bendecirnos con toda gracia y con toda bendición espiritual,
con aquella gracia que descienden de lo alto, del Padre de las
luces, donde debemos de seguir creciendo a la imagen y semejanza
del Señor Jesucristo. Prospéranos y bendícenos, lo
rogamos en el nombre de Jesús. Amén. Una de las provisiones extraordinarias
que Dios nos ha dado es la vida. por eso Dios protege con innumerables
mandamientos la integridad de nuestra vida aquí en la tierra.
Pero una segunda gran y extraordinaria bendición que Dios nos ha dado
es el matrimonio, la familia. Por eso Dios protege el matrimonio
y la familia con mandamientos específicos que no solamente
tienen que ver con el aspecto físico de nuestra vida en la
tierra, sino también con aquellas cosas que tienen que ver con
nuestra vida espiritual. Dios protege el matrimonio y
nuestra vida aquí en la tierra de la infidelidad conyugar. ¿Por qué protege el Señor nuestra
sexualidad? de la práctica del adulterio
y de la fornicación. ¿Cuál es la razón? Veíamos el
domingo pasado que Dios protege nuestra sexualidad porque ella
es la capacidad dada por Dios a nuestros cuerpos para nuestra
reproducción, para procrear vida. por eso Dios protege nuestra
sexualidad. En segundo lugar, Dios protege
nuestra sexualidad porque a través de ella es donde Dios define
nuestro género. Fuimos creados a su imagen y
semejanza, y el género es la expresión de esa imagen y semejanza
de Dios donde fuimos creados. nuestra sexualidad define nuestro
género. En tercer lugar, decíamos que
Dios protege nuestra sexualidad porque a través de ella Él provee
nuestra necesidad de placer erótico. Finalmente, también decíamos
que Dios protege nuestra sexualidad porque ella es el vínculo afectivo
que Dios nos ha dado para atar y formar de la pareja una sola
carne. Ahora, observemos aquí la amplitud de
este mandamiento dice el texto no cometerás adulterio pero yo
os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya
adulteró con ella en su corazón los discípulos de cristo habían
oído predicar muchas veces de éxodo veinte catorce donde se
prohíbe el adulterio físico pero es obvio que en los días del
señor no se trataba lo concerniente al adulterio espiritual a la
infidelidad mental de manera que cuando Cristo le plantea
este mandamiento y profundiza en su significado, de seguro
que esto les resultó grandemente sorpresivo para ellos. No codiciarás
la mujer de tu prójimo. De este mandamiento poco se hablaba
en los días del Señor Jesucristo, pero lo que sucedía en los días
de Cristo sucede también en el día de hoy. Se hace énfasis en
el adulterio físico, pero no se trata lo concerniente al adulterio
espiritual, aquel que se comete en la esfera de la mente. Y Cristo aquí pone el dedo sobre
la llaga. porque Dios no solamente condena
el adulterio físico, sino que también condena con la misma
severidad el adulterio espiritual, aquel que se comete en la mente. y amados hermanos, como podemos
observar aquí, los ojos juegan un papel determinante en la consumación
de cualquier pecado y de manera particular en la consumación
del adulterio mental a la codicia pecaminosa del corazón Juan le
llama los deseos de la carne cuando vemos la historia bíblica
encontramos a muchos personajes que cayeron en pecados estrepitosos
y cuál fue la puerta por donde
entraron esos pecados perdieron la gracia de Dios y
cayeron en el pantano de la mundanalidad. Los ojos, esa fue la puerta. Eva pecó por causa de la codicia
de sus ojos. Génesis 3 6 y vio la mujer que
el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos. y árbol codiciable para alcanzar
la sabiduría y tomó de su fruto y comió. ¿Cuál fue la puerta
por donde entró el pecado al corazón de Eva? Los ojos. Por ahí llegó el pecado a tocar
su corazón. Y como sabemos, ¿Cuántas calamidades
encontramos en el mundo? Todo por un pecado que entró
por la codicia de sus ojos. Lo mismo también podemos decir
de Acán. quien dice en Josué siete veintiuno
pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno y
doscientos ciclos de plata y un lingote de oro de peso de cincuenta
ciclos el cual y tomé por donde entró el pecado al tristemente también lo encontramos
en esa larga lista de hombres que cayeron producto de que abrieron
la ventana o la puerta de sus ojos para mirar lo que no debían
de mirar En el segundo libro de Samuel, capítulo once, versículo
dos dice y sucedió un día al caer la tarde que se levantó
David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real
y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando,
la cual era muy hermosa. Esa fue. La tragedia que embargó
el corazón de David y que le llevó a cometer el adulterio
que atrajo tantas calamidades para él, su familia y el pueblo
de Israel. Sucedió un día al caer la tarde
que se levantó David después de un largo de un largo receso, ¿cómo le
llaman eso? Siesta. Después de una larga
siesta, se levantó de su lecho y se paseaba sobre el terrado
de la casa real y vio desde el terrado a una mujer que se estaba
bañando, la cual era muy hermosa. Como podemos observar, la codicia
por lo general empieza mirando, observando, valorando, apreciando
y deseando aquello que estamos observando. El acto físico de
ver enciende la codicia, enciende
ese deseo intenso, ardiente y egoísta de poseer ese objeto que estamos
contemplando. Y amados hermanos, podemos mirar
a una mujer, la mujer puede mirar a un hombre, saludarle, para
saludarle, para tratar cualquier tema o asunto, para tratar cualquier
problema o cualquier necesidad pero el punto aquí es que no
debemos de mirarle para codiciar de manera a fin de tener relaciones íntimas
con esa persona. Eso es lo que está claramente
prohibido por Cristo en este mandamiento. No debemos desear
de manera vehemente con un deseo lujurioso a nadie del serso opuesto. A eso se le llama codicia. Y ese tipo de codicia es calificada
como un adulterio, como una infidelidad por el Señor Jesucristo. Cualquiera, nota el término cualquiera,
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón. Como podemos observar, de acuerdo
a la teología del Señor Jesucristo, del mismo modo que el odio y
la ira constituyen un pecado llamado asesinato, de esa misma
manera también la codicia erótica de quien no es nuestro cónyuge
es equivalente al pecado de adulterio. Es equivalente a romper el pacto
matrimonial Según la teología de Cristo, ese pecado provocará,
traerá como consecuencia que el alma del codicioso, de la
falda ajena, del pantalón ajeno, sea echado al infierno. El pecado de la codicia sexual no lo ve Dios como algo ligero,
superficial, y sin importancia. Por eso, le da el mismo calificativo
que al acto físico. Pero no solamente le da el calificativo
de pecado, sino que también merece la misma sentencia y la misma
condenación que el acto físico de adulterar. El adulterio mental
es tan condenable e irreprochable como el acto físico. Por eso,
hermanos, tenemos aquí que la condena para el acto mental del
adulterio es la misma que para el acto físico del adulterio. Dice Cristo, que el alma que
adultera mental o físicamente será echada, ¿dónde? ¿Dónde qué dice? En el infierno. Será echada en el infierno. pero yo os digo que cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón
y aquí debemos de entender que
todo acto físico que viola la ley de Dios tiene
su origen en la codicia, en la concupiscencia, que es
otro término que significa codicia maligna. Todo acto físico comienza
en el corazón, deseando aquello y haciendo aquello que hemos
codiciado interiormente. Por eso Cristo condena con el
mismo juicio tanto el acto físico como el acto mental de codiciar. Proverbio 6, 25 y 26 dice, no
codices su hermosura en tu corazón, hablándole a los hombres, ni
ella te prenda con sus ojos. Porque a causa de la mujer ramera,
el hombre es reducido, ¿sabe a qué? A un bocado de pan. ¿Usted ha visto un pan masticado
en su boca? Mastique un pan por un buen rato
y después que lo haya masticado bastante bien, sáquelo. ¿Cómo se ve? Amados hermanos, es bien gráfico
este pasaje. dice aquí que cuando codiciamos
la hermosura de una en lo que convierte la boca,
el pan, cuando nos lo introducimos, lo convierte en una masa, en
una masa deforme, en una masa que nadie más la quedará para sí. la deforma, la arruina,
la destruye, la convierte en algo asqueante. Asqueante, es la idea. Por eso
dice, no codicie su hermosura en tu corazón. También dice, ni ella te prenda
con sus ojos. no la mire mucho. Si te mira,
no le devuelva la mirada, porque si te engancha, si te grapa,
te va a convertir en un bocado de pan. Ahora, mis amados hermanos, ¿cómo
es posible guardar el corazón y la mente de la codicia de tantas mujeres hermosas, de
tantos hombres hermosos que hay a nuestro alrededor. ¿Sabe una cosa, hermano? Aunque
le parezca increíble, pero por lo menos dos personas me han
dicho, hombres específicamente, que no vienen a esta iglesia
porque aquí hay demasiadas mujeres bonitas. Literal, me lo han dicho. Literal. Oigan bien lo que ha dicho. No
vienen a esta iglesia porque aquí hay demasiadas mujeres bonitas. Y ellos tienen problemas. Un problema grave, un problema
serio. con la codicia de las mujeres bonitas. Le gustan las mujeres bonitas,
le atraen las mujeres bonitas, le llaman la atención las mujeres
bonitas, y ellos tienen miedo de verse envueltos en una situación
provocada por la concupiscencia de sus corazones. por eso deciden
no venir. ¿Cuál es la medicina para prevenir
tanto el adulterio mental como el adulterio físico? Dice un autor, oh mundo insensato,
la inmoralidad va en aumento y nuestras ciudades son Sodomas
y Gomorras porque el mundo da rienda suelta a toda clase
de lascivia, la música sensual, los programas del televisor y
del cine, la ropa indecente, el internet y la pornografía
alimentan la inmoralidad insaciable en que esta sociedad está putrefacta. Estas cosas estimulan la codicia
y el que codicia pronto peca en hechos. Y el que peca sea
en pensamiento o en hecho morirá. La Biblia dice el alma que pecare
esa morirá. Ese aquí es el 18 cuatro. Y termina diciendo, nuestros
ojos y oídos son constantemente bombardeados por innumerables
estímulos sensuales e indecentes que nutren, estimulan y excitan
los deseos, las pasiones y los impulsos más bajo de nuestros
corazones. Y esta es una realidad, hermano,
con la que uno tiene que lidiar. ¿Sabe? Una de las cosas que me llama la atención con las mujeres en Haití es el
pudor y la modestia con que visten, el día entero, el día entero. Es raro, raro ver una mujer en
minifalda en Haití. Por lo menos yo no recuerdo haber
visto una mujer en minifalda. Y hermano, la razón de eso, la
única explicación que yo le he encontrado es que estas mujeres
todavía no se han expuesto a los medios masivos que hay en el
mundo. Que llevan y transmiten esa cosmovisión
propia de Hollywood. donde el nudismo es la pancarta
de presentación de la sociedad occidental. Allí aún está limitado
la televisión, aún la radio, el internet ni se diga. Está muchos años de luz detrás
de nosotros en ese contexto. Usted va a cualquier lugar allí
Y es raro, es raro ver a una mujer en minifalda con una ropa
super ceñida a su cuerpo. Es raro ver eso. Pero en nuestro contexto, nuestros
ojos y oídos son constantemente bombardeados por innumerables
estímulos sensuales e indecentes No sé si ustedes recuerdan una
propaganda que había allí en el elevado cuando usted iba a
llegar allá abajo a la Gómez. Unas enormes vallas propagandísticas
de una casa licorera. ¿Cuál era la facha de las modelos
que estaban ahí? Mujeres desnudas. Exhibiendo
unos cuerpos de pampanante. botella en mano. Ese es el engaño del pecado,
porque esas mujeres nunca se han bebido un trago de romo.
Nunca. Te puedo estar seguro que esas
nunca se han bebido un trago de romo. Porque ellas saben las consecuencias
mortales de ese tipo de vida. Por eso tiene la apariencia que
tiene, los atributos que tiene, porque esas bebidas matan esos
atributos. Tenemos un corazón que es atraído
y seducido por la codicia para hacer lo que no conviene, como
bien lo expresa Santiago 1, 14 al 15. ahora amados hermanos es es bueno
saber que Dios no solamente nos ha dado la prohibición el mandamiento
que prohíbe la codicia él también ha dado la medicina
para prevenir esa codicia para prevenir la codicia de la
mujer ajena o del hombre ajeno, es el método de la amputación. Cristo dice que debemos de usar
el método radical de la amputación para prevenir el pecado de la
codicia para corregir esa tentación a la que estamos expuestos continuamente. ¿Qué debemos de hacer? Amputar. Por tanto, si tu ojo derecho
te es ocasión de caer, ¿qué tú debes de hacer con el ojo? Dale
para afuera. Échalo de ti. Y si tu mano derecha
te es ocasión de caer, ¿qué hacer con ella? Córtala y échala de
ti. Y amados hermanos, si el infierno
es el destino eterno que le aguarda a los adúlteros mentales y físicos,
entonces es infinitamente mejor sacar un ojo o cortar la mano
que con ambas cosas ser echado en el infierno. Es obvio, ¿verdad? Es preferible hacer esa operación
de amputación de un miembro importante, de un miembro querido, de un
miembro útil. Si ese miembro útil es usado
para pecar, es preferible sacarlo, cortarlo, porque ¿qué hará usted
con ese miembro? Al fin y al cabo, el miembro
también se irá al infierno junto con usted. Esa es la idea que
Cristo aquí nos pone. debemos de amputar eso es lo que se nos demanda
para salvarnos del infierno eterno no hay sacrificio que sea demasiado
severo, demasiado duro, demasiado doloroso, no hay Si con ello nos libramos de Satanás,
del pecado y de las llamas del infierno. Si tú estás codiciando a una
mujer en particular, tu deber es cortar, alejarte de esa persona
enseguida. Esa es la idea. Esa es la idea. Si estás codiciando a un hombre
en particular, tú debes de cortar todo tipo de comunicación con
esa persona. Esa es la idea. No es que tú
te saques el ojo, literalmente. Es que dejes de mirar a esa mujer.
Es que dejes de mirar a ese hombre. Es que dejes de estar manoseando
a esa mujer o manoseando a ese hombre. Eso es lo que aquí se
está diciendo. Deja eso. Eso es lo que debe de hacer. Debe de bloquearla, debe de bloquearlo. No tome sus llamadas. Pero podemos ser amigos, aunque
sea de lejos. Muchos han cometido ese error
y finalmente han caído en el hoyo. Se han ido de cabeza. Cuando se está codiciando a una
mujer ajena, a un hombre ajeno, el deber es cortar. Cortar todo tipo de contacto,
todo tipo de relación, todo tipo de trato. Eso es lo que demanda. Cristo aquí en su palabra. Si
te invitó a salir con ella o con él, no vaya. Si sabe que estará
en algún lugar particular, no vaya a ese sitio. No pase por su casa. No vaya
donde ella va. Corta de manera radical ¿Cómo se llama esto cuando se
le elimina el Facebook, el WhatsApp, el Twitter? Bloquea. Bloquea. Bloquea. Bloqueala de tus medios de comunicación. Sácala de la esfera por donde tú te comunicas. Y hay diablas que son terribles.
Como saben que tú la bloqueaste, buscan otro teléfono. Buscan
otro teléfono para saltar la valla que tú levantaste. ¿Pero
qué tú debes de hacer? Tan pronto escucha el timbre
de su voz, apaga el teléfono. Apágalo. Dale un apagón al teléfono
para que cuando llame de nuevo se encuentra fuera de servicio. Está fuera de servicio. No hay
servicio para ti. Debe de ser radical, hermano. El que juega con el pecado, el
pecado terminará jugando con él. El que juega con el pecado,
el pecado terminará jugando. Ping-pong o bolibol o pelota
le convertirá en un bocado de pan. El segundo método para guardarnos
de los pecados sexuales es el de la prevención. Primer método,
amputa. Amputa, cuando ya está en la
tentación, amputa, corta, corta todo contacto personal. El segundo método es el de la
prevención. ¿Qué hizo Hall para lidiar con
la codicia? de la mujer ajena a la cual estaba
expuesto su corazón, hizo un pacto con sus ojos. Job uno al cuatro hice pacto con
mis ojos como pues había yo de mirar a una virgen porque qué
galardón me daría de arriba a dios y qué heredad el omnipotente
desde las alturas no hay quebrantamiento para el impío y extrañamiento
para los que hacen iniquidad no ve él mismo ¿No ve Él mis
caminos y cuenta todos mis pasos? ¿Cuál es la respuesta a esa pregunta?
¡Claro que sí! Entonces, a la luz de eso, ¿qué
hizo Job? Un pacto con sus ojos. ¿En qué
consistía ese pacto? No mirar, no ver, no observar
de manera codiciosa a quien no fuera su mujer. En otras palabras,
Job tenía ojo solamente para su mujer. Ojos solo para su esposa. Y ese es un pacto que todo hombre
de Dios debe de hacer con sus ojos. Ojos solamente para mi
esposa. Ojos solamente para tu esposo. Ese es el pacto que debemos de
hacer. un pacto con los ojos, no mirar, no te quede mirando,
no la mire dos veces y mucho menos tres veces. Porque hay mujeres que se visten para que la miren,
se visten para que la miren, no una vez. Hay gente que ha chocado. 30 segundos mirando y ¡pum!, el
impacto. Porque hay mujeres que se visten
para que la miren, para deslumbrar los ojos de los mirones, porque
hay hombres mirones, mirones que desnudan a las mujeres con
sus ojos. ¿Cómo, pues, había yo de mirar
a una virgen? Porque, ¿qué galardón me daría
Dios de arriba? ¿Dios galardona a quiénes? A quienes cierran sus ojos ante
una mujer provocativa, provocadora, incitadora. Ahí lo dice. ¿Qué galardón me daría de arriba
Dios si yo tengo ojos para toda aquella que me deslumbra delante
de mis ojos? Lo segundo que debemos hacer
es huir de la tentación, como lo hizo José. 1 Corintios 6,
18 y 19, huir de la fornicación. Cualquier otro pecado que el
hombre cometa está fuera del cuerpo, pero el que fornica contra
su propio cuerpo peca. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo
es templo del Espíritu Santo que está en vosotros, el que
tenéis de Dios y que no sois vuestros? ¿Cuál es la segunda
medida que debemos de tomar? ¡Huir! ¡Huir! ¡Huir cuando nos vemos cerca
de una situación en donde podemos pecar! ¡Corra de allí y no se
quede! ¡Huya! Lo tercero que debemos de hacer
Y esto para los que están solteros, es casarse. Casarse. Usted está soltero y se está
quemando. Dios ordena que el que se está
quemando, que se case. 1 Corintios 7, 2. Pero a causa
de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer y cada
una tenga su propio marido. ¿Cuál es el método preventivo
para la fornicación? ¿El matrimonio? ¿La esposa? ¿Usted
tiene hambre? ¿Cuál es la manera de usted satisfacer
su hambre, su apetito, su necesidad de intimidad? El cónyuge. Llamados hombres, andros, solteros
que están aquí. Ustedes son los responsables
de satisfacer esa necesidad en nuestras hermanas solteras, no
son los impíos de afuera. No son los impíos de afuera,
son ustedes los hombres de Dios, los hombres solteros. lo que
deben de proponer en su corazón convertirse en la bendición del
Señor para esa hermana que tiene esa necesidad. ¿No es lo que
dice ahí? Es lo que dice ahí. Eso es lo que se enseña ahí. Por causa de las fornicaciones
cada uno tenga su propia mujer y cada una tenga su propio marido. No es ella quien lo debe enamorar
a usted, usted debe enamorarla a ella. Y déjese estar de blandito. De temeroso. de falta de fe. ¿Y con qué la
voy a mantener? ¿Y con qué me voy a casar? Usted no es un hombre
de Dios, de fe. Oye, que lo mantuvo a usted por
tantos años, ¿no le va a proveer para mantener también a ella? Si usted ha vivido en una casa
hasta el día de hoy porque se la proveyó el señor, no le proveerá
para que usted siga viviendo en una casa junto con esa mujer.
Pero venga acá. Algo anda mal aquí, en su cabeza. Algo anda mal en la vida suya. Hay que revisar eso. Soltero,
tantos años. ¿Dónde hay tantas flores? ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible? No, que estoy
llorando, que estoy llorando. Años van llorando, pero venga
acá. Estoy llorando, estoy llorando, llorando. Conozco gente que tiene
30 años, literal, literal. Y están solteros todavía. Gente
que se convirtieron conmigo allá atrás, en los ochenta y pico,
y todavía están orando. Orando. Pero, pero compadre,
¿pero a quién es que usted le está pidiendo? Porque no es a
Dios, obviamente. Porque eso sí tiene en la cantera
de su viña muchas hermosas, piadosas, ricas y afortunadas hijas para
las respuestas a las necesidades que tenga el hombre. Entonces,
que no me vengan con ese cuento a mí, que están orando, que están
orando, que están orando, pero venga acá. ¿Y hasta cuándo usted
va a orar? ¿Va a llegar al cielo orando?
Quizás ya le van a dar uno a las que están allá arriba. No, es
que esta es la que yo quiero, de las que ya están en el cielo.
Le van a decirte guayate. porque aquí ni se casan ni serán
en casamiento. ¿Escuchan las escrituras? Queremos seguir celebrando bodas,
matrimonios de hombres y mujeres de Dios porque es un medio que
Dios ha establecido para prevenir la fornicación. Lo cuarto que
debemos de tomar en cuenta para prevenir los pecados sexuales
es considerar el destino eterno
que le aguarda a los adúlteros. Mejor te es que se pierda uno
de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. está claro ahí. Y se repite de
nuevo, mejor es que se pierda uno de tus miembros y no que
todo tu cuerpo sea echado al infierno. Dos veces se repite
la misma expresión como advertencia contra el pecado del adulterio
mental, del adulterio espiritual, del adulterio físico Amados hermanos
que Dios nos dé la gracia de poder aplicar literalmente cada
uno de estos tratamientos prescritos por Dios para ser guardados del
adulterio mental del cosechar y disfrutar de una vida
santa delante de Dios, de una vida bendecida que Dios nos ha
ofrecido. Finalmente, mis hermanos, para concluir, tanto los hombres como las mujeres
podemos decir qué gran fastidio es todo esto. Porque hay tantos
hombres para mirar, dirán las mujeres, y hay tantas mujeres
para mirar, dirán los hombres, que cualquiera simple y llanamente
claudica al no poder cumplir cabal y plenamente con este mandamiento. Y debemos de reconocerlo, es
un gran problema el que llevamos a cuesta. Como bien lo expresa
Salomón en Eclesiastes uno ocho, todas las cosas son fastidiosas. Más de lo que el hombre puede
expresar es un fastidio. Es un fastidio. Porque desde
que usted prende la televisión, ¿qué encuentra? Mujeres exuberantes
para mirarla. Cuando sale a la calle, ¿qué
ve? Mujeres exuberantes para mirarla. Cuando viene a la iglesia,
¿qué encuentra? Mujeres exuberantes para mirarla. Donde quiera que nos movemos.
Encontramos esa misma causa de fastidio para nuestros corazones. Ahora, ¿por qué es un fastidio la vida en este mundo? Por lo que sigue en la segunda
parte del texto que hemos leído. porque nunca, nunca, nunca se
sacia el ojo de ver ni el oído de oír. Es un fastidio. Es un
fastidio. ¿Alguna vez su ojo se ha cansado
de ver? A los varones. ¿Alguna vez su
ojo se ha cansado de ver mujeres hermosas? No. Pero bueno, yo me he cansado. Yo no sé ustedes, pero yo. ¿Y qué de las mujeres? ¿Alguna
vez sus ojos se han cansado de ver bellezos, como decía Doña
Ofelia? ¿De contemplar bellezos, como
decía Doña Ofelia? Esos hombres altos, atléticos,
fuertes. Porque obviamente de ver algo
así como yo, pues ya se cansa. Excepto Clara, naturalmente.
Porque esa no se cansa. Soy hermoso a los ojos de esa
dama. Pero la figura, tú sabes, ahí
no hay mucho que buscar. Esa es la realidad. excepto Clara, naturalmente,
excepto Clara. Pero, amados hermanos, ciertamente
es un fastidio luchar contra ese pecado, es un fastidio, porque
mientras más usted ve, más quiere ver. Más quiere ver y más quiere ver.
Mientras más usted oye, más quiere oír y más quiere oír. El apóstol
Pablo luchó con amargura. Con amargura, con esa terrible
realidad del pecado remanente que aún habitaba en su corazón. Es interesante la metáfora que
él usa para representar el pecado remanente. Lo comparó como un
cadáver. Y en este contexto, los romanos
Cuando alguien cometía un asesinato contra alguien, uno de los castigos
que empleaban era amarrar a esa persona a un árbol, al asesino,
y le agarraban el cadáver del que
él mató y se lo amarraban también a él. Y lo dejaban ahí hasta que el cadáver tuviera
los huesos blancos. Ya ustedes pueden imaginarse. Cualquiera pensaba en eso y decía,
espérate, si lo mato, me va a tocar 5, 10, 15 días amarrado en un
palo, con ese cadáver amarrado encima. Cualquiera lo pensaba
dos veces, ¿verdad? Esa era la metáfora que Pablo
usaba aquí. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¿Quién
me librará de este cuerpo de muerte? ¿De este cadáver putrefacto
quién me va a liberar? Porque ya no soporto más. Este cadáver en descomposición. Imaginaos. Sin usted podemos
ver si de allí ya quitaste encima eso. Y esos pajaritos que salen
de allí. no solamente caminando en el
cadáver, también caminando en usted, queriendo comérselo también
como están comiéndose el cadáver. Esa es la idea del texto bíblico
aquí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? Esto nos habla de que este hombre
luchó con amargura, con esa realidad del pecado que llevaba adentro. Lo veía como un cadáver atado
a su cuerpo, del que él por sí mismo no se podía librar porque
tenía las manos atadas. Los pies lo tenía atado. De ahí
su grito en Romano 7, 7, 24. Miserable de mí. Miserable de mí. Porque cómo
se siente alguien que tiene un cadáver atado a sí mismo. ¿Se
siente dichoso, feliz, contento? ¿O se siente el ser más miserable
que jamás el mundo haya visto? ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará
de este cuerpo de muerte? Él no se podía quitar por sí
mismo el cadáver de encima, tenía los pies y las manos atadas,
pero sabía que el Señor Jesucristo sí podía librarle, desatarle
ese cadáver, ese cadáver de su propio cuerpo. De ahí que exclama
gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro así que yo mismo
con la carne sirvo a la ley de Dios más con la ca yo mismo perdón
yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios más con la carne
a la ley del pecado Y este pasaje es muy consolador,
mis amados hermanos, de cara a la realidad de esa guerra que
libramos, sobre todo con los pecados de la codicia internamente. Porque usted puede perfectamente decir, no, yo no voy a acotar
con esa mujer. O no, no me voy a acotar con
ese hombre. Eso es fácil. Ahora, dejar de
codiciarla. dejar de desearla, meditar y
cabilar en su mente sobre la acción. Eso es otra cosa. Ese es otro terreno donde no
es tan fácil decir hasta aquí. Y de eso es que el apóstol Pablo
está hablando. De esa guerra interior por quitarse de encima
ese cadáver putrefacto del hombre viejo, podrido en el mal que continuamente
estaba encima estaba encima de él. Pero el apóstol Pablo no solamente veía el cadáver,
también veía a quien le podía librar de ese cadáver. ¿Quién
era el que le podía librar ese cadáver? Jesucristo. Gracias doy a Dios por Jesucristo
Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado. Ese dualismo lo tendremos hasta
el final de nuestro día aquí en la tierra, mis amados hermanos.
Lo tendremos hasta el final de nuestros días aquí en la tierra.
Una de las bendiciones que traerá la muerte será la liberación
de esa ley del pecado que está impresa en nuestros miembros.
Seremos liberados de ella. Aunque Pablo había sido perdonado,
lavado y limpiado de sus pecados, y por ello estaba reconciliado
con Dios y vivía en paz con Dios y experimentaba el gozo de la
salvación en su corazón. No obstante eso, aún estaba librando
una guerra, una lucha a muerte contra la codicia que se levantaba
en el corazón y que obviamente le hacía sentir
triste. ¿Qué experimentaba Pablo cuando
miraba a una rubia romana? ¿Qué experimentaba Pablo cuando
veía a una rubia griega o a una rubia judía? ¿Qué experimentaba
él en su corazón cuando veía ese monumento de mujer? Codicia
es lo que él dice ahí. Codicia. La deseaba. Pero a su vez daba gracias a
Dios por Jesucristo. Porque en Cristo Jesús. Dios
le permitía ver que esa codicia era pecado. Y que la solución
dada por Dios para ese pecado, cuál era? la confesión del pecado
y su confianza de que Dios le habría de perdonar y de limpiar
de ese pecado y todos los demás pecados que en su vida habría
de cometer mientras caminaba a Canaán la celestial. Por eso vivía en paz, caminaba
en paz y le servía a Dios en paz. por lo que él mismo expresa
en Romanos 8, 1, porque ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al espíritu. No hay condenación. Amados hermanos, en Cristo Jesús
tenemos ropa nueva. aunque aún andemos en los harapos
del hombre viejo. En Cristo Jesús no hay ninguna
condenación por causa de las codicias del pecado, por
causa de las obras del pecado. No hay condenación. porque en
Cristo Jesús nuestros pecados pasados, presentes y futuros
fueron perdonados. Esa es la verdad meridiana que
nosotros tenemos en nuestros corazones. Esa es la fe que debemos
de practicar. Y es la piedad en la que debemos
de ejercitarnos. Por eso, mis amados hermanos,
la doctrina de la confesión del pecado es para el alma nuestra
lo que es la ducha para el cuerpo. No podremos dejar de pensar lo malo. Pero cada vez que esos pensamientos
malvados llegan al corazón, cada vez que esa codicia por esa mujer
o por ese hombre se anida en el corazón, ¿Qué respuesta debemos
de dar? Confesar. Confesar el pecado
y darle muerte al pecado. ¿Cómo le damos muerte al pecado? No cometiéndolo. No cometiéndolo. No haciéndolo. no alimentando la corrupción
de nuestros corazones. Así es como le damos muerte al
pecado, matando el pecado de inanición. Matando el pecado. Al desobedecer el corazón que
nos induce, que nos impele, que nos manda, que nos ordena que
violemos la ley de Dios. Cuando usted desobedece sus deseos
carnales, usted está dando muerte al pecado. Está matando de inanición
el pecado. Amados hermanos, ¿qué debemos
de hacer para prevenir el adulterio espiritual? Cristo nos da dos, dos soluciones. una de prevención y la otra es
de amputación. Hay que amputar, o sea, hay que
cortar toda fuente que trae y incentiva la concupiscencia del corazón.
Hay que cortar esas fuentes, pero además hay que prevenir,
hay que prevenir el pecado. porque estamos en un mundo que
produce pecado y tenemos un corazón engañoso y perverso más que todas
las cosas. Por eso, amados hermanos, Cristo ofrece esperanza. Cristo
da vida. Él no quiere que nadie perezca. Él ofrece vida nueva, vida abundante,
vida triunfante, vida de pura gracia. ¿Qué es lo que tú necesitas
hacer en esta mañana para recibir esa vida, para recibir a Jesucristo
y darle muerte al pecado, arrepentirte del pecado? abandonar el pecado
y allí empezarás a experimentar una vida nueva por la gracia
de Dios recuerda mi amado hermano cómo nos guardamos de los pecados
sexuales los de la mente y la de los miembros amputación Amputación. En todos los quirófanos, no solamente
hay biturí, también hay sierra. ¿Saben para qué tienen sierra
en un quirófano? ¿Para qué? Para amputar. Tristemente, hay situaciones
en las que hay que amputar, no hay vida. Si no lo amputan, se
va, se muere. Por eso, usted no se sorprenda
si usted alguna vez entra a un quirófano y además de biturí
y un montón de tijeras y de pinzas, usted encuentra un serrucho.
Oh, ¿y ese serrucho qué hace aquí? Amputar. Se usa para amputar. Tenga siempre a mano su serrucho
porque usted lo necesita. y manténgolo afilado, bien afilado,
con los dientes, miren, que corten en el aire, porque hay más de
una situación en su vida en la que habrá que pegarle el serrucho.
Es lo primero, amputación, pero la prevención es otro medio que
Dios ha dado para que con ello seamos guardados del pecado.
de pecar con la mente y de pecar con los miembros de nuestros
cuerpos. Haz el pacto que hizo Ho. Pacto con sus ojos. Huye de la
tentación. Considera el horrible destino
de los adúlteros. Piensa en las consecuencias temporales
del pecado. porque el pecado no solamente
tiene consecuencias temporales, hay consecuencias, pero no solamente
tiene consecuencias eternas, hay consecuencias temporales
en todo pecado. Lo que el hombre siembra, ¿qué? ¿Cuál es la promesa? Eso cosechará. El que siembra para la carne,
¿de la carne qué cosechará? Corrupción, pecado. No hay nada bueno en ningún pecado
por sublime que sea la envoltura por dorada que sea la envoltura
en ninguna violación de la ley de Dios hay cosa buena para quien
la comete y donde es cometido que Dios por eso nos guarde hermano
especialmente de esos pecados de adentro del corazón porque
nos roban la paz nos roban el amor, nos roban la santidad,
nos roban la comunión con Dios, nos roban el espíritu de oración,
nos roban el deseo de congregarnos y adorar a Dios en su presencia
junto a su pueblo, nos roban el espíritu de alabanza, de lo
cual siempre nuestros labios deben estar llenos, nos roban
el gozo de la salvación que debe continuamente inundar nuestros
corazones. Por eso, mis amados hermanos,
clamemos y roguemos a Dios para que cada día nos haga más santo,
más limpio y más fructífero en nuestra vida de piedad para darle
muerte al pecado y recibir mayor vida en Cristo Jesús. Te damos
gracias, oh Dios, por tu santo espíritu que en este día nos
ha ministrado el corazón Gracias por cada escuela dominical, por
cada maestro que enseñó tu palabra, por cada alumno que la recibió,
bendícela en nuestros corazones. También te damos gracias por
este tiempo ahora que tuvimos aquí en tu presencia, adorándote
y sirviéndote, oh Padre soberano. Ven, bendícenos en Cristo, pues
te lo rogamos en el nombre de Jesús. Amén.
El Señor guarda el matrimonio #4
Series Sermon del Monte
El Señor guarda el matrimonio del adulterio
| Sermon ID | 41422419263168 |
| Duration | 1:07:37 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Matthew 5:27 |
| Language | Spanish |
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